Oferta caducada TRISTOY es una de esas propuestas indies que apuestan por la rareza antes que por la explicación. Se trata de un título de puzles y exploración con una estética minimalista, casi onírica, donde el jugador avanza por escenarios abstractos resolviendo acertijos ambientales sin que nadie te dé instrucciones claras de qué hacer. El propio nombre ya adelanta esa idea de juguete extraño: aquí lo importante no es seguir una trama convencional, sino dejarse llevar por la curiosidad y experimentar con los elementos que te vas encontrando.
Lo que lo hace interesante frente a otros puzzles indie es precisamente esa apuesta por la atmósfera y el descubrimiento libre. No hay tutoriales que te cojan de la mano ni menús cargados de opciones: la experiencia se construye a base de prueba y error, observación y ese punto de desconcierto que tanto gusta a quienes buscan algo distinto a la fórmula habitual. Si te van juegos como los de la escena experimental japonesa o esas producciones que priman lo visual y lo sensorial sobre la narrativa explícita, aquí tienes un candidato claro.
Es un juego corto, pensado más para una tarde suelta que para una campaña larga, y eso también influye en el precio